Apuntar cada gasto al momento
La regla de oro: un gasto se apunta en el momento en que se paga. De cada uno hacen falta tres datos:
- el importe;
- quién ha pagado;
- para quién (todo el grupo, o solo algunas personas).
El «para quién» es esencial. Si dos personas no vienen a la excursión en barco, no tienen por qué pagarla.
Calcular el saldo de cada uno
Para cada persona se hace la diferencia entre lo que ha pagado y lo que ha consumido. Un ejemplo con tres amigos:
- Léa ha pagado el apartamento: 300 € para los tres.
- Sam ha pagado una cena: 90 € para los tres.
- Inès no ha adelantado nada.
Total: 390 €, es decir, 130 € por persona. Léa ha pagado 300 € por una parte de 130 €, así que le deben 170 €. Sam ha pagado 90 €, le faltan 40 €. Inès debe 130 €.
Devolver el dinero con el mínimo de transferencias

No hace falta que cada uno devuelva a cada uno. Aquí bastan dos transferencias: Inès le envía 130 € a Léa y Sam le envía 40 € a Léa. Y todos en paz. Con diez personas y cincuenta gastos, este cálculo se vuelve pesadísimo a mano, y ahí es donde una app te ahorra tiempo.
Las trampas clásicas
- Los gastos pequeños que se olvidan: un café, un billete de metro. Se suman rápido.
- Los gastos parciales: quien no bebe alcohol no debería pagar los cócteles.
- Los reembolsos hechos pero no apuntados: una transferencia enviada hay que registrarla, si no la cuenta sigue mal.
- Esperar al final del viaje: cuanto más esperas, más se olvida.
¿Y el bote común?
Que cada uno ponga la misma cantidad en un bote funciona bien para la compra y los pequeños gastos del día a día. Para las partidas grandes (alojamiento, transporte), es más sencillo que uno adelante el dinero y los demás le devuelvan su parte.
