Empezar por las limitaciones, no por los deseos
Antes de soñar, fijad lo que no es negociable:
- las fechas: el tiempo y los precios cambian muchísimo según la temporada;
- la duración: un fin de semana descarta los destinos a más de unas pocas horas de trayecto;
- el presupuesto por persona, transporte incluido;
- el punto de salida de cada uno, si no salís todos de la misma ciudad.
Estas limitaciones ya eliminan buena parte de las opciones y evitan decepciones.
Limitar las propuestas
Dejad que cada uno proponga uno o dos destinos y quedaos con tres a cinco. Más allá, los votos se dispersan y nadie gana de verdad.
Votar, y no solo hablar

En una conversación de grupo ganan los que más hablan. Una votación da la misma voz a todos. Dos formas sencillas de votar:
- Un voto por persona: rápido, ideal para un grupo pequeño.
- Varios votos por persona: cada uno marca todos los destinos que le convienen. El destino más marcado es el que deja a menos gente descontenta.
Poned una fecha límite. A la hora acordada, se aplica el resultado, aunque alguien no haya votado.
Prever el desempate
En caso de empate, decidid la regla de antemano: el precio más bajo, la opinión del organizador o una segunda vuelta entre los dos primeros. Una regla conocida de antemano evita reabrir el debate.
Una vez elegido, se reserva
El mayor riesgo después de una votación es esperar. Reservad el transporte y el alojamiento en los días siguientes, antes de que suban los precios o de que alguien cambie de opinión. Para lo que viene después, sigue nuestra guía para organizar un viaje entre amigos.